martes, 22 de septiembre de 2015

primavera



Repetir, devenir, trascender. ¿Es el tiempo circular, lineal o simultáneo?




Dentro del pensamiento griego conviven, desde los orígenes, dos nociones del tiempo: Kairos y Chronos.







Chronos es el tiempo medible de una vida, "el tiempo que transcurre lentamente", el tiempo del sucederse infinito de la historia conformada de estratos acumulativos ordenados en una secuencia y direccionalidad lineal.




Kairos, en cambio, es el tiempo como duración, como flujo constante, como la fuerza vital que hace ser al individuo. Kairos es "el que empuja para adelante", es el tiempo que no espera a los hombres, es la existencia misma en un instante.




Para Oriente el tiempo es un puro devenir corporizado en la transmutación de la naturaleza que manifiesta, como un poema zen, la fragilidad del acontecimiento en el eterno fluir suspendido de la vida.




Esta eternidad suspendida no se encuentra simplemente fuera del tiempo: es el tiempo mismo en su virtualidad infinita, hecha de repeticiones que alojan el potencial de lo nuevo.




Interesante, hoy, esta encrucijada filosófica.

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